Más de 8 mil personas al año son mordidas por serpientes

Adentrarse en la selva como parte
de unas vacaciones extremas , de
pura naturaleza, no son las únicas
circunstancias en las que se corre el
riesgo de ser atacado por una
serpiente. En trabajos de campo,
frecuentes para empresas de luz,
agua, petróleo, extracción,
industrias, construcción de
carreteras, viviendas y hasta la
sencilla visita al río un fin de
semana, lo son.
Las culebras son parte de esa fauna
que responde cuando el humano
invade su espacio. El teniente Luis
Contreras, bombero marino del
Instituto Nacional de Espacios
Acuáticos , lleva más de 20 años
trabajando para evitar muertes por
mordeduras de serpientes.
Precisa que, cada año, un promedio
de 8.500 venezolanos son mordidos
por serpientes, con un subregistro
que puede llegar a 12 mil. La
mortalidad es baja, entre 50 y 70
fallecimientos anuales.
"El problema es el acceso al suero
antiofídico para evitar las muertes,
porque el suero no está llegando a
las zonas rurales sino a las capitales,
y a veces un paciente tiene que
recorrer tres estados en busca del
kit", señala.
Barinas, Zulia y Carabobo son los
estados que registran mayor número
de mordeduras por ofidios.
Contreras recalca que los cambios
climáticos y el desplazamiento
urbano han incrementado los casos,
que siempre suben en época de
lluvias y vacaciones.
Dos de cuatro. La Facultad de
Farmacia de la Universidad Central
de Venezuela produce el suero
antiofídico que el Ministerio de
Salud debe distribuir. Hasta ahora es
el único que lo hace. El suero es
polivalente, bloquea el veneno de
dos especies: mapanare y cascabel.
Ambas son las más frecuentes.
Para las mordeduras de serpientes
coral o cuaima piña no hay suero
antiofídico en el país. Contreras
explica que las mordeduras de estas
especies no son usuales, pero
cuando ocurren el caso es calificado
como de emergencia nacional. "Este
suero antiofídico llega al país por
ayuda humanitaria, por donación de
Costa Rica, México, Colombia o
Brasil".
Un kit de suero antiofídico consta
de cinco ampollas que neutralizan
100 mg de veneno. Dependiendo de
la gravedad, una persona puede
necesitar tres o cinco kits (25
ampollas), pero no es frecuente. Se
deben diluir en 100cc de solución
glucosada e inyectarse endovenosa
antes de las 6 horas de producirse la
mordedura para evitar
complicaciones. Si el suero tiene
menos de un año de vencido se
puede usar, pues son proteínas que
se conservan si están refrigeradas.
El teniente Contreras siempre lleva
con él una cava para trasladar suero
antiofídico y antiescorpiónico a los
lugares que lo necesiten. Recibe
llamadas de hospitales, ambulatorios
o particulares cuando ocurre un
ataque y no hay un kit a la mano;
recibe apoyo de líneas aéreas y
terrestres (Aserca y Amerlujo) para
trasladar el suero, y contacta a
otros países. Por ello, en 2012 fue
postulado por la ULA y LUZ ante la
Unesco como "Embajador voluntario
y genuino en la lucha para evitar
muertes innecesarias por
mordeduras de serpientes en
Latinoamérica".