Los poderes de la luna: mira cómo sí influye en tu personalidad y ánimo

La Luna no solo es el planeta
satélite de la Tierra y el más
cercano a nosotros, es además un
misterio, a pesar de que digan
que lo hemos pisado.
Impertérrita, se pasea dando
vueltas a nuestro alrededor,
mostrando u ocultando coqueta
su rostro. Las mareas tienen
mucho que ver con su forma de
mirarnos, pero también nuestros
instintos y deseos.
La Luna, que impera con su
influjo en nuestra infancia,
representa la nutrición, no sólo
en el sentido físico sino también
emocional. Es la etapa en la cual
la alimentación será primordial
para nuestro desarrollo posterior,
así como la satisfacción de la
necesidad de afecto que necesita
un niño para crecer sanamente.
Es una de las etapas más
delicadas en la vida de una
persona, pues los problemas que
surgen en el entorno más cercano
del niño pueden afectar de forma
inconsciente su futuro. Los
impactos psicológicos recibidos
durante estos primeros años se
pueden transformar en traumas o
complejos que marcarán su
propio equilibrio y bienestar.
A través de la Astrología se puede
hacer una lectura de cómo nos
afecta personalmente la Luna. Un
buen astrólogo dará significado a
ese planeta que rige nuestras
reacciones inconscientes, miedos,
temores, o por el contrario,
ofrece sensaciones placenteras
que, sin un sentido aparente, nos
provocan determinadas
emociones directamente
relacionadas con la infancia.
El Agua, elemento de Cáncer,
regido a su vez por la Luna, no
puede ser más expresivo en
cuanto a su significado. Las
emociones transcurren, como el
líquido elemento, sumergidas e
ingrávidas, y mecidas a merced
de las corrientes.
La Luna, el planeta más cercano a
la Tierra ejerce una poderosa
influencia sobre la naturaleza y
nuestra psique, y conviene tener
presente los distintos estados de
la Luna en el cielo para
adaptarnos a sus posibilidades y
obtener de su influjo los mayores
beneficios físicos:
LUNA NUEVA.
Cuando la Luna está en
conjunción con el Sol comienza
un nuevo ciclo, por lo que es un
momento de iniciar nuevos
propósitos. El organismo también
se halla mejor dispuesto para
realizar un cambio, dieta, ayuno,
desintoxicación de tabaco,
alcohol, etc.
Psicológicamente, la mente posee
un mayor autocontrol y está más
serena para superar cualquier
carencia o eliminar algún exceso.
LUNA CRECIENTE.
A medida que aumenta la
luminosidad de la Luna, el
organismo también está más
predispuesto a absorber todo en
mayor cantidad o más
rápidamente. El cuerpo se
encuentra en la fase más
receptiva para asimilar cualquier
sustancia con la que se le intente
alimentar, de tal manera será una
buena época para revitalizar el
organismo con una dieta
vitamínica, de la misma manera
que es un periodo de riesgo para
engordar, en el caso de que
engordar pueda suponer un
riesgo.
Puede aprovecharse esta fase
para recuperarnos con más
facilidad de los estados
carenciales. Por el contrario, si se
produce una intoxicación o nos
perjudica algún alimento, el
cuerpo se resistirá más a
recuperarse.
Se recomienda durante estos días
no abusar del alcohol porque sus
efectos pueden ser más
perjudiciales. Cortar el pelo y las
uñas cuando se desea que su
crecimiento sea más rápido.
Aplicar cremas o ungüentos para
regenerar la piel porque ésta está
más receptiva, y evitar aquellos
alimentos que no ofrezcan las
garantías suficientes, debido a
que las desintoxicaciones serán
más difíciles y persistentes.
LUNA LLENA.
La Luna, en oposición al Sol se
encuentra llena de luz. Los
tejidos corporales están
sometidos a la máxima presión y
la razón se encuentra en su fase
de mayor distanciamiento de los
sentimientos, por lo que durante
estos días se despierta el lado
más instintivo del ser humano.
El cuerpo está más predispuesto a
retener líquidos, por ello se dice
que la Luna llena tiene un efecto
embriagador. Al igual que la Luna,
el cuerpo tiende a hincharse con
cualquier cosa que ingiera, por lo
que conviene tener especial
cuidado con las comidas y las
bebidas. Las emociones, la
sensaciones están a flor de piel,
por lo que hay una mayor
tendencia a trastornos
sicosomáticos. Aumentan las
alteraciones del sueño y se puede
sufrir de insomnio o los sueños
son más intensos o coloridos.
Durante esta fase se aconseja no
comenzar dietas para adelgazar.
Extremar las precauciones con los
posibles efectos secundarios de
medicinas. Prevenir los dolores
de cabeza que pueden ser
intensos durante estos días y,
sobre todo, mantener el sentido
del humor, no tomarse
demasiado en serio las cosas,
pues como la Luna se tiende a
agrandar los problemas.
LUNA MENGUANTE.
Al mismo tiempo que la Luna va
decreciendo en intensidad de luz,
también el cuerpo tiende a
desprenderse de lo que le sobra.
Son favorables los días para
gastar la energía acumulada
durante las fases anteriores. Se
logrará de esa manera eliminar
toxinas y grasas, por lo que se
recomienda iniciar curas de
desintoxicación del organismo y
de su purificación, de la misma
manera que será más fácil
deshacerse de envenenamientos e
impurezas, reducir hinchazones e
irritaciones.
Durante esta fase se aconseja:
hacer esfuerzo o actividades que
exijan esfuerzo y resistencia, pues
se obtendrá un mayor
aprovechamiento. Beber más
cantidad de agua, porque el
cuerpo no retiene tanto los
líquidos, se suda más y ayuda a
limpiar el organismo. Comenzar
dietas, pues es la fase en que se
obtendrán mejores resultados y
cortarse el pelo y las uñas puesto
que, si bien es verdad que
crecerán de forma más lenta, lo
harán con una mayor fortaleza.