El "cronut", nuevo dulce que causa furor en Nueva York

09.06.2013 05:14

Hijo de un
francés <>el "croissant" y un
estadounidense <>el donut ha
nacido "cronut", el nuevo dulce
que causa furor entre los
neoyorquinos que, ansiosos por
probar lo último en repostería,
hacen colas durante horas para
saborear uno de esos 200 bollos de
moda que cada día se venden en la
Gran Manzana.
En una pastelería del barrio del
SoHo, el chef francés Dominique
Ansel ha conseguido unir dos de los
productos más importantes de la
pastelería en una pequeña y
delicada creación fabricada con
una masa laminada similar a la del
"croissant" pero relleno de crema y
recubierto con una capa crujiente y
glaseada.
"Mi equipo quería comer donuts,
pero al crecer en Francia nunca he
tomado ni he hecho muchos
donuts. Así que tomé algo que sí
conocía, el "croissant", y traté de
modificarlo en un donut. Así fue
como empezó todo", explica a Efe
este chef repostero, quien estos
últimos días vive compaginando la
cocina con la avalancha de
entrevistas.
Pese a que solo se pueden comprar
dos "cronut" por persona, las 200
unidades que Ansel vende a diario a
cinco dólares cada una se agotan
en poco más de una hora, pues
decenas de personas hacen cola
desde primera hora de la mañana
ansiosos por convertirse en uno de
los pocos privilegiados que
consiguen comprarlos.
Y es que ahora en Nueva York solo
se habla del "cronut", de hacerse
una foto saboreando uno de ellos y
colgarla en las redes sociales (por
supuesto tiene ya su hashtag #cronut en Twitter). O lo que es lo
mismo: se ha convertido en la
nueva forma de demostrar que se
es "cool" en la ciudad de los
rascacielos.
El éxito de este bollo también ha
traído consigo la picaresca de
algunos clientes, que ya han
empezado a revenderlos a través
de internet con precios que oscilan
los 15 y 40 dólares, lo que ha
creado un auténtico mercado
negro.
La locura por los "cronut" se ve
fácilmente cuando uno se acerca al
SoHo a primera hora de la mañana
y comprueba como la lluvia y el
sueño no suponen ningún
inconveniente para algunos
neoyorquinos como Nicole y
Amanda, que se acercaron a la
pastelería de Ansel antes de las seis
de la mañana para hacer cola.
Minutos después, ya eran más de
cien personas las que esperaban a
que abrieran a las ocho.
"Estamos aquí solo por los 'cronut'.
Es lo nuevo y lo tenemos que
probar", dijo Nicole a Efe mientras
esperaba impaciente con un
paraguas en la mano para ser la
primera en conseguir este bien tan
preciado y escaso en Manhattan.
Otros por el contrario lo hicieron
por puro amor, como Michael y
Henry, que estuvieron esperando
dos horas para poder endulzar el
desayuno de sus parejas.
"Para mí el 'cronut' no tiene nada
de especial. Pero para otras
personas sí", confesó otro
neoyorquino, Mike, que esperaba
en la cola desde las seis de la
mañana solo por contentar los
deseos de su jefe, que moría por
uno de estos pasteles de moda.