Adiós al maestro de efectos especiales

LONDRES, 7 de mayo.- Cuando Ray
Harryhausen tenía 13 años quedó
tan impresionado por King Kong
que se decidió a dar vida a
creaturas de otro mundo para el
cine. Años después cumplió su
deseo asombrando al público con
esqueletos en un duelo de espadas,
un pulpo gigante destruyendo el
puente Golden Gate y una diosa
bailarina con seis brazos.
El martes Harryhausen murió en el
Hostpial Hammersmith de Londres,
donde había recibido tratamiento
desde hace una semana. Tenía 92
años.
Su biógrafo y viejo amigo Tony
Dalton confirmó la muerte del
maestro de los efectos especiales,
pero dijo que todavía no se podía
confirmar la causa del deceso.
Dalton dijo que la muerte de
Harryhausen fue "muy tranquila".
"Ray hizo mucho e influyó a
muchas personas", dijo Dalton
quien recordó a su amigo por su
"sentido del humor
maravillosamente gracioso y
brillante" y señaló: "Sus creaturas
eran extraordinarias y su
imaginación no tenía límites".
Harryhausen participó en total en
17 películas favoritas de los
aficionados al cine.
George Lucas, quien tomó
prestadas algunas de las técnicas
de Harryhausen para La Guerra de
las Galaxias dijo: "Había visto
otras películas de fantasía antes,
pero ninguna de ellas generaba el
tipo de asombro de las películas de
Ray Harryhausen".
El fallecido escritor de ciencia
ficción Ray Bradbury, quien fue
por años amigo del maestro de
efectos especiales, dijo alguna vez:
Harryhausen destaca como técnico,
como artista y como soñador. ...Le
dio vida a creaturas mitológicas
que creó con sus propias manos".
El método de Harryhausen era
clásico, animaba sus creaturas
cuadro por cuadro. Creaba
personajes de entre 7,5 y 38
centímetros (3 a 15 pulgadas) de
alto y los fotografiaba en diferentes
posturas para crear la ilusión de
movimiento.
Harryhausen admiraba la calidad
tridimensional de los efectos
digitales modernos, pero prefería
los métodos viejos para crear
fantasía.
"No creo que los quieras hacer tan
reales. La técnica cuadro por
cuadro me da el valor agregado de
un mundo de sueños", dijo.
Ray Frederick Harryhausen nació en
Los Angeles el 19 de junio de 1920.
En 1933 vio King Kong y supo cuál
era su futuro.
"Solía hacer modelos de arcilla",
dijo. "Cuando vi King Kong vi
cómo podía hacer que se
movieran".
Pidió prestada una cámara de 16
mm, cortó un abrigo de piel de su
madre para hacer un oso y filmó
una película sobre él y su perro
siendo amenazados por el oso. Sus
padres quedaron tan
impresionados que no lo regañaron
por cortar el abrigo.
A diferencia de los millones que se
gastan en efectos en la actualidad,
Harryhausen hacía sus trucos de
magia con el mínimo. The Beast
from 20,000 Fathoms ( El
monstruo del mar ) de 1953, costó
250 mil dólares en total. En 1998
dijo irónicamente: "Me sorprende
sentarme a ver los créditos de
ahora en pantalla y ver los
nombres de 200 personas haciendo
lo que alguna vez hice solo".
Para economizar en It Came from
Beneath the Sea ( La bestia del
mar) de 1955 usó un pulpo de seis
tentáculos, para ahorrar tiempo.
En Jason and the Argonauts
(Jasón y los argonautas) de 1963
usó a tres actores para la pelea de
siete esqueletos y requirió de
meses para producir unos minutos
en pantalla.
Otros de sus logros son Earth vs.
the Flying Saucers (Los visitantes
del espacio ), donde extraterrestres
cortan el monumento a Washington
y chocan contra el Capitolio.
También estuvo detrás de The
Golden Voyage of Sinbad ( El viaje
fantástico de Sinbad),en la que un
centauro de un ojo lucha contra un
grifo mitológico.
The Clash of the Titans (Furia de
titanes) de 1981, fue la única
película de Harryhausen con un
gran presupuesto y grandes
actores, como Laurence Olivier,
Maggie Smith, Burgess Meredith,
Harry Hamlin y Claire Bloom.
Hamlin, en el papel de Perseo,
luchaba para domar a un Pegaso
blanco y contra Medusa con todo y
su cabellera de serpientes.
Ein 1991 recibió un premio
especial de la Academia de las
Artes y las Ciencias
Cinematográficas.
A Harryhausen le sobrevive su
esposa y su hija Vanessa.