¿Se puede ser adicto a la comida?

Mientras continúan aumentando las
tasas de obesidad en el mundo, la
comunidad científica investiga si
comer compulsivamente puede
considerarse una adicción
La táctica más común para luchar
contra cualquier adicción es alejarse
del objeto que la produce: no tener
cigarrillos en casa, en el caso de ser
fumador, o dejar de ir a bares por un
tiempo si se es alcohólico.
Pero, ¿qué ocurre cuando somos
adictos a algo que tenemos que tener
en casa.
Es más, a algo que necesitamos tener en
frente tres veces al día, como es el caso
de la comida?
Mientras continúan aumentando las
tasas de obesidad en el mundo, la
comunidad científica investiga si comer
compulsivamente puede considerarse
una adicción.
Con ese fin en mente, la Unión Europea
está financiando un proyecto llamado
NeuroFast, que intenta juntar evidencia
para llegar al fondo del problema.
Hasta el momento sólo hay un tipo de
trastorno alimentario en el que se
piensa que la adicción juega un papel
importante: el trastorno por atracón,
en el que los afectados sienten
periódicos deseos de ingerir alimentos
de forma descontrolada.
Uno de sus efectos secundarios es la
obesidad.
A pesar de que tendemos a trivializar la
idea de que la adicción y la comida
vayan juntos, muchos nos hemos
declarado 'adictos al chocolate', el
trastorno por atracón domina a quienes
lo padecen.
En tratamientos contra el alcoholismo,
el cuerpo puede ser alterado de manera
que rechace el alcohol al intentar
consumirlo.
Esto se hace mediante la droga
disulfiram.
También es posible alterar el organismo
para lidiar contra el sobrepeso,
mediante un conjunto de
procedimientos quirúrgicos que buscan
la disminución del peso corporal y
restringen el volumen disponible para
almacenar alimentos, entre ellos la
banda gástrica y el bypass.
Puede parecer una medida extrema,
pero a la mayoría les funciona muy
bien, y está demostrado que los riesgos
de la cirugía son muy inferiores a los
beneficios de perder peso cuando se
sufre de obesidad.
Es una alternativa que le ha ayudado a
muchas personas a vivir más tiempo y a
lidiar con problemas cardíacos y de
movilidad, y a mejorar su calidad de
vida.
Las posibles relaciones entre la comida
y la adicción son increíblemente
complicadas y hay mucho que aún no
entendemos.
Hace 20 años, la gente no se resistía a
aceptar que apostar podía ser adictivo,
pero la idea ya fue admitida y hay
mucha evidencia para respaldarla.